
El cuatrista, titiritero y juguetero Fredy Reyna nació el 3 de abril de 1917 en Caracas. En vista de su vocación musical, su familia lo inscribe a sus 16 años en clases particulares de guitarra con el profesor Raúl Borges y dos años después se inscribe en la Escuela de Música y Declaración, allí coincidió en la cátedra de guitarra con Antonio Lauro, Flaminia Montenegro, Manuel Enrique Pérez Díaz, Armando Barrios y Antonio Estévez. En 1936, ingresó en la Escuela de Artes Plásticas junto a Héctor Poleo, César Rengifo, Gabriel Bracho, Ventura Gómez y otros destacados pintores de esa generación. Se especializó en dibujo y pintura, egresando de esa escuela en 1939. Pero Reyna no se conformaba con todas estas actividades, por lo que ingresó en el Orfeón Lamas dirigido por el gran Vicente Emilio Sojo. Allí permanecería al menos ocho años.
Este era un verdadero pionero, hombre de amplios estudios y análisis que marcó un hito en muchos ámbitos: en 1939 funda el primer orfeón liceísta del que en 1942 surgiría el Orfeón de la UCV; en 1940 crea el primer taller de manualidades masculino; también fundó el primer teatro liceísta; en 1946 colabora en la fundación del primer ballet liceísta y en 1948 sienta las bases del primer teatro de títeres liceísta.
En enero de 1947, Fredy Reyna viajó junto a su esposa, Lolita Páez, a París, para realizar estudios de escenografía y realizar un curso práctico de guiñol. A su regreso al país, tras dos años, fundó y dirigió la Escuela de Marionetas del Ministerio de Educación, al tiempo que creó junto a su pareja el Teatro de Títeres Tamborón, con el que ofrece más de 250 funciones en todo el país y más de 400 presentaciones en la incipiente televisión venezolana, en un programa llamado “Lolita y Fredy”, que salió al aire durante tres años y medio. En materia musical, hizo importantes aportes al cambiar la afinación del cuatro que le permitieron darle posibilidades más funcionales como instrumento solista, sin perder las peculiaridades del mismo.
Recorrió varios países de Europa, desde 1958 hasta 1966, fungiendo como embajador del instrumento musical venezolano. A partir de la década del 70, alcanza el cenit de su labor concertística y, desde 1977, viajaría con frecuencia a Europa, Norteamérica y el Caribe, presentándose en importantes salas y festivales musicales. Por esa misma época, formuló uno de sus más hermosos proyectos: El Museo del Cuatro, el cual contemplaría actividades pedagógicas, un taller de violería, la casa del cuatrista y recitales. En 1978, para celebrar su sexagésimo primer aniversario, su familia crea la Fundación Fredy Reyna, llamada a preservar todo su hermoso legado: sus colecciones de juguetes, de muñecas y títeres de todas partes del mundo. Fredy Reyna fue un pionero, un artista, un creador.
A lo largo de su vida, hizo innumerables juguetes, muñecos y títeres que no solo servían para jugar, sino también para enseñar a los niños y para promover el arte popular. De igual forma, editó 10 discos, en los que se escuchaba el sonido indiscutible del cuatro, ese instrumento que intervino. Fredy Reyna falleció a los pocos días de cumplir 83 años, el 26 de marzo de 2001.



